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Tribuna
Bit Nº 12 |
ACTUALITAT BIT |
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Tribuna Bit és una publicació
Redacció: Disseny: Impressió: Dipòsit legal: B-16552-99 |
PARA
QUIEN NO VUELVE A CASA POR NAVIDAD...
Lo que antaño algunos gurús radicales tildaban de
fórmula perfecta para la deshumanización de las personas, hoy muchos
otros lo entienden como única vía de acercamiento social y apoyo
emocional. Desde Internet han nacido amores truncados y
verdaderas historias que al final, después de un laborioso camino de e-mails,
páginas web personales y fotos colgadas han pasado por la vicaría. Si bien es cierto que las expectativas que vendes en
un foro o en un chat sobre ti mismo, no siempre son reales y corren el
riesgo de engrandecerse o pasar por una elocuencia quizás excesivamente
abultada, también es verdad que a través de estos foros o chats pueden
nacer amistades duraderas, simpatías y finales del todo imprevisibles. Una vez una amiga me dijo: “me he enamorado de la
persona que me escribe los e-mails”. Entonces yo le pregunté, ¿en qué
difiere esta persona que te escribe los e-mails de la persona que te habla
cara a cara? Es posible que la falta de romanticismo en la que
nos vemos imbuidos por el día a día la recuperemos por las noches
leyendo los buzones. En un mensaje hay muchas cosas escondidas y somos,
cada uno de nosotros, los que nos imaginamos el tono de voz con el que nos
susurrarían esas palabras que hoy vemos escritas, la cara que pondría
esa persona, el lugar donde nos hablaría... Internet es pues, desde nuestro punto de vista, una
plataforma de humanización, una herramienta de acercamiento, una vía de
escape de sentimientos fugaces, la recuperación de un romanticismo
escondido o aletargado y, sobre todo, un adlátere ideal de penas e
inquietudes. La Navidad es una época que crea en las personas
animadversión o entusiasmo, pero la red, siempre seguirá ahí, para
recoger como un sismógrafo las sensibilidades de cada uno de nosotros,
para permitir, que esa madre salude a su hijo en el extranjero, que, a
diferencia de los turrones, no volverá a casa por Navidad. Por
Fernando Serrano |