Tribuna Bit Nº 12
Desembre 2001

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¿A quién le toca el impulso de inversión de las "telecos", a partir del 11 de septiembre?

Tobías Martínez, Consejero-Delegado de TradiaEl cambio de tendencia en el enfriamiento del globo de la nueva economía tenía que llegar. Curiosamente, el 11 de septiembre marcó el mínimo absoluto en la mayoría de valores y en concreto fue el último duro castigo al sector de las telecomunicaciones.

La caída de las torres gemelas ha sido un factor adicional a una crisis que viene de mucho antes. 
El exceso de euforia de hace 2 años condujo a sobreestimar beneficios futuros y a incrementar recursos. Cuando la mayoría de negocios Internet cayeron muchas de las empresas tecnológicas se encontraron con una demanda inferior a la esperada y un volumen de recursos excesivo. Los inversores retiraron su dinero.

A todo esto, hace falta añadir, los desorbitados precios que los gobiernos fijaron en Europa para las nuevas licencias de UMTS.

Las empresas se vieron obligadas a endeudarse enormemente confiando en que la tecnología estaría disponible y que habría gran demanda de servicios UMTS. Cuando se constató el retraso de la tecnología, así como una revisión a la baja de la demanda, muchos operadores se encontraron con un volumen de deuda y de recursos dedicados excesivos.

Además, se puso freno al esperado negocio del desarrollo de aplicaciones para los contenidos 3G.La tercera generación llegará, lo hará con solidez y se augura una obvia migración al uso del terminal UMTS. Disponer de una gran diversidad de servicios en la mano, es decir, unir al teléfono móvil Internet, música, fotos, vídeo, la PDA, la domótica y servicios remotos máquina a máquina, entre otros, será el nuevo impulso y la recuperación definitiva de la salud del sector.

Por tanto, aunque se haya experimentado una ralentización, el mundo de las telecomunicaciones sigue en continua y rápida evolución. Les toca ahora trabajar fuerte a las empresas que nos entregarán la nueva tecnología; unos terminales más atractivos, donde la interlocución con la pantalla será la excelencia y unas infraestructuras mucho más actuales, armonizadas e integradas con el entorno y el medio ambiente.

Los nuevos terminales ya no sólo deberán soportar voz y esos pocos datos de los SMS, o como su propia palabra indica, "mensajes cortos"; la maravilla será que un pequeño terminal manejará una infinidad de unos y ceros a velocidades astronómicas, transmitiendo en menos de 8 segundos lo que hoy cuesta media hora. Además, el GPRS (o el 2.5G) será un buen banco de pruebas de esas esperadas aplicaciones. Con relación al desarrollo de las nuevas redes de acceso necesarias para UMTS y LMDS, las condiciones de contorno también han cambiado radicalmente.

Nos hallamos ante una sociedad más sensible al impacto ambiental, una administración que demanda una racionalización de infraestructuras, y -gracias a la liberalización del sector- unos operadores que deben minimizar sus costes de inversión para hacer frente a la alta competitividad en la prestación de sus servicios.

Se promueve así la integración de infraestructuras, la harmonización con el medioambiente y la mimetización de las mismas.

Aparece entonces, la figura del Operador de Infraestructuras independiente como empresa especializada en operar instalaciones compartibles para distintos operadores.

Por esta razón, se racionaliza el número de estaciones base y aumenta la calidad de las mismas. Instalaciones, equipadas con la última tecnología, que son continuamente revisadas garantizando que la prestación de los servicios respete absolutamente los niveles de referencia y de calidad.

El beneficio es para todos, la sociedad, las administraciones y los operadores.
El tirón está claro, el éxito será para los que nos entreguen sugestivos terminales, desarrollen notorias aplicaciones y construyan optimizadas redes de acceso.

Por Tobías Martínez
Consejero Delegado de Tradia