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Tribuna
Bit Nº 15 |
OPINIÓ: El paso de los planos a la tecnología digital en 2D y 3D en el sector industrial |
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S U
M A R I: OPINIÓ: EDITORIAL:
ACTUALITAT: AS/400: ENTREVISTA: WEB-SITE
ZAPPING Cartas de los lectores Números
anteriors: Per a les primeres edicions Tribuna Bit es una
publicación Redacció: Disseny: Impressió: Dipòsit legal: B-16552-99 |
El
director de una oficina técnica que se hubiera ausentado de la misma hace
20 años y hubiese permanecido aislado del mundo hasta ahora, se llevaría
algunas sorpresas al regresar. Quizás su perplejidad no alcanzaría los
mismos niveles que el descubrimiento del teléfono móvil o el GPS, pero
sin duda encontraría en su oficina un mundo bien distante del que dejó
al salir. Si
bien en dicha época había paquetes de CAD/CAM/CAE disponibles en el
mercado, el número de usuarios se podía contar con los dedos de las dos
manos. Auténticos quijotes de CAD se esforzaban en construir modelos para
análisis o fabricación, con entrada manual de nubes de datos, o bien
construían modelos de jaula de alambre sobre pantallas de ordenador de
alta resolución, cuya tecnología de almacenamiento impedía una renovación
dinámica o una visualización realista; que tampoco eran factibles, por
otro lado, debido a la escasa velocidad de las líneas de comunicación
con los host a que estaban conectadas sus pantallas. El año 1982 marca un hito con la aparición del PC de IBM. Si bien otros fabricantes habían conseguido un cierto nivel de penetración en el mercado con sus ordenadores de sobremesa, sobre los cuales se ejecutaban programas de dibujo sencillos, no es sino con la aparición del PC que puede empezar a difundirse la cultura del diseño asistido mediante ordenador, y empezar a penetrar ámbitos en los que hasta el momento no era posible. La evolución de los sistemas CAD tampoco se había detenido. La utilización de miniordenadores, la popularización de la tecnología de 32 bit y la aparición de las primeras redes ethernet locales, permitieron la entrada del CAD en multitud de oficinas técnicas, en base a sistemas especializados - Applikon, Calma, ComputerVision, Intergraph-. Ofrecía unas características de funcionamiento mucho más apropiadas, en cuanto a capacidad de datos y tiempo de respuesta, a lo que el usuario precisaba. Programas propietarios de diversos fabricantes permitían dibujar en dos dimensiones y guardar los datos resultantes en formato digital, con múltiples ventajas -fácil modificación, intercambio entre instalaciones similares, reutilización de los datos-. Pero la utilización de estos sistemas seguía restringida al ámbito de las empresas con capacidad para asumir una elevada inversión. Bien
fuera en el mundo del miniordenador o del PC nos estábamos moviendo todavía
en un mundo en dos dimensiones, a pesar de que las siglas utilizadas (CAD)
contribuyeran a la percepción de que estos sistemas se utilizaban para
diseño, cuando en realidad la aplicación más sofisticada era
simplemente dibujo 2D en un 95% de los casos. En general, la utilización
de la capacidad 3D de aquellos sistemas que la poseyeran quedaba
restringida a los programas de demostración, seductores instrumentos de
marketing que permitían añadir una limitada capacidad de modelado 3D y
visualización realista, pero de difícil manejo y, por tanto, sólo
utilizables por especialistas en el tema. Los
años 1984 y 1985 marcan el inicio de la penúltima revolución tecnológica
en el campo del hardware CAD con la aparición de las estaciones de
trabajo. Por fin, el usuario podía disponer de una capacidad de cálculo
propia, de una cantidad razonable de memoria a su entera disposición y de
tarjetas gráficas de rendimiento elevado. Es aquí donde empezamos a
vivir la transformación de la oficina técnica: el proyectista
tradicional se convierte en operador gráfico. La posibilidad de disponer
de un paquete 3D sobre la estación gráfica abre realmente el paso del
formato digital al mundo del diseño, en el que la elaboración de planos
en papel constituye un subproducto del proceso de modelado, y no su parte
principal. Finalmente,
la popularización del PC de 32 bit, la reducción de precio de memorias,
pantallas y discos, junto con el sistema operativo Windows y la fácil
conexión con los programas ofimáticos han convertido lo que hace 20 años
era una tecnología cara y exclusiva en una herramienta popular e
imprescindible hoy en día. Mirando
el presente de los sistemas CAD 3D actuales, debemos comprender que no
todos los usuarios presentan las mismas necesidades. No es lo mismo diseñar
una nueva carrocería de automóvil que diseñar piezas y conjuntos de una
relativa simplicidad mecánica. Por otra parte, la existencia misma de la
tecnología que permite crear modelos geométricos sofisticados hace
posible el extender la información disponible para otros tipos de
utilización, impensables hace unos pocos años, a otros departamentos
dentro o fuera de la organización, como clientes y proveedores. Podemos,
pero, generalizar una serie de ideas que se consolidarán y extenderán en
el futuro a todos los sistemas CAD que quieran sobrevivir: facilidad de
manejo y de aprendizaje (que permita ahorrar tiempo), funcionalidad geométrica
y específica, inteligencia, conocimiento, análisis incorporado y
simultaneidad en el diseño desde diferentes lugares. Por
Francesc Casasayas |